Necrológicas
EDITORIAL

Destrozo de los espacios públicos: inconsciencia ciudadana

Sólo hace unos días a través de esta misma tribuna, se había va-
[…]

Por La Prensa Austral miércoles 9 de septiembre del 2015
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Sólo hace unos días a través de esta misma tribuna, se había va-
lorado cómo una conjunción de volun-
tades había hecho posible materializar un proyecto que se presentaba atractivo e interesante, como es la instalación de figuras representativas de la fauna prehistórica en el Parque María Behety.
Se trata de un proyecto en el que el gobierno regional invirtió $110 millones para construir diez representaciones de animales prehistóricos de la Patagonia.
Este lunes, se inauguró esta muestra, la que ya evidenció daños producto de gente inconsciente que no logra va-
lorar el aporte que estas re-presentaciones prehistóricas representan para la ciudad, sus habitantes y los turistas que lleguen.
Respecto de lo sucedido hay responsabilidades compartidas. Primero, la de las jefaturas municipales que no adoptaron todas las medidas pertinentes para velar que haya algún mínimo de resguardo para estas réplicas. Llama la atención que, previo a la inauguración de esta muestra, se autorizó que durante dos días se realizara un megaconcierto en el parque sin que se hayan apostado guardias o personal de seguridad para custodiar en forma particular que gente inconsciente dejara desperdicios o dañara, derechamente, a las recreaciones de la fauna prehistórica.
La otra línea de responsabilidad cae derechamente sobre los habitantes de la ciudad, quienes, como vecinos de Punta Arenas, tienen no sólo derechos que exigir a las autoridades de gobierno y de la  municipalidad, sino deberes.
Las familias y el sistema educativo tienen que enseñar a sus hijos el respeto a los otros y el cuidado de los espacios que son comunes y que, como tales, tienen que ser cuidados y preservados para todos.
Lamentablemente, la proliferación de desperdicios y basurales clandestinos, los rayados por doquier y los destrozos del mobiliario y de plazas y espacios públicos están dando cuenta de cómo estamos transformándonos en una sociedad inculta y reñida con las buenas costumbres y el respeto ciudadano.
El diseño de los dinosaurios los preparó para soportar vientos de hasta 160 kilómetros y las inclemencias climáticas, pero no la barbarie de los puntarenenses.