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Documental “Ultimo año” aborda el desafío de ser un estudiante sordo

Por La Prensa Austral domingo 6 de mayo del 2018

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Miradoc es programa que hace circular documentales chilenos a lo largo del país, con el fin de difundirlos y dar a conocer diferentes trabajos audiovisuales y con ello realidades.

La iniciativa es financiada por el Programa de Intermediación Cultural, Convocatoria 2017; y el Fondo de Fomento Audiovisual, Convocatoria 2017; del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Lleva varios años cosechando éxitos y Magallanes no es la excepción, exhibiendo títulos muy interesantes para los fanáticos del séptimo arte.

El ciclo de cine ya inició sus trabajos en la región y el segundo documental que proyectarán será “Ultimo año”. En este un grupo de cinco amigos de una escuela pública y especial para sordos enfrenta el mayor dilema de sus existencias, están a punto de concluir la enseñanza básica y deberán continuar sus estudios en escuelas para oyentes. Están juntos desde la infancia, pero ahora sus caminos se separan. En Punta Arenas tendrá una función única el miércoles 9 de mayo a las 20 horas, en el cine Sala Estrella. El ingreso tiene un valor de $2 mil por persona.

Los documentalistas de “Ultimo año” son Viviana Corvalán y Francisco Espinoza, logrando resaltar en su obra las dificultades y las injusticias que padecen las personas sordas en el contexto de la educación chilena.

“Entre el año 2011 y 2012 trabajamos en la Escuela para Sordos Santiago Apóstol realizando talleres artísticos y registros audiovisuales de ese proceso. Nos comenzamos a preguntar ¿dónde siguen sus estudios los niños y niñas sordas después de egresar de octavo básico? Ahí nos contaron que las escuelas para sordos no tienen continuación y que luego, por obligación y sin más opciones educacionales, debían integrarse a un colegio para oyentes y continuar su enseñanza media. Se producía así un quiebre en su educación y una discriminación invisibilizada que nos motivó a emprender este viaje”, cuentan los directores.

Uno de los objetivos de los realizadores es visibilizar las dificultades que enfrentan las personas sordas para acceder a la educación e integrarse tanto en el sistema educativo chileno como en la sociedad. Los datos indican que en el mundo existen 72 millones de personas sordas y 500 mil viven en Chile. De ellos, sólo el 18% accede a la educación.

“Nos emocionó comprender que los niños y niñas necesitan de su lengua natural, que es la lengua de señas, para poder desarrollarse y construir un imaginario propio. Nos hizo sentir una gran injusticia y una tremenda discriminación”, comentan ambos realizadores.