Necrológicas
Más de un siglo de historia

Los primeros “rounds” del boxeo magallánico

Por La Prensa Austral lunes 28 de septiembre del 2020

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Son reconocidas las épocas de gloria del boxeo en las décadas del ‘50 al ‘80, con grandes exponentes que brillaron con luces propias, alcanzando innumerables títulos nacionales e incluso reconocimientos internacionales.

Tal cual lo señalábamos en una nota redactada en julio pasado: Víctor Hugo Fica (campeón de Chile en la categoría gallo, con 22 años), Mario Paredes (campeón nacional, mosca), Héctor Talma (vicecampeón de Chile medio mediano ligero en 1965), José “Peludo” Hernández (campeón de Chile en peso mediano), Fidel “Chubasco” Vargas, Ramón “Cabezón” Villegas, Carlos Cid, Alfredo Agüero, Juan Henríquez, Jorge Miranda, José “Chito” Ojeda, Hugo “Niño Campeón” Paredes, Antonio Maicillo; los hermanos Luis, Juan y Sergio Montiel; Luis y Américo Aguilar.

Junto a ellos también destacaban los natalinos Héctor “Cloroformo” Andrade, Roberto González, Alfredo Andrade, los hermanos Alarcón, Fredy Trujillo y Manuel “Chino” Miranda, y los más recientes Luis “Chilote” Alvarado, Víctor Nilo, Elías Concha y Héctor “Chocolate” Fernández, entre otros, son reconocidos por todos como grandes exponentes del pugilismo regional.

INICIO DEL SIGLO

Pero la historia no se inició con ellos. Nos tenemos que trasladar a comienzos del siglo pasado, en la época donde los combates se realizaban en el “Cosmopolita”, el salón “Armonía”, los que también se utilizaban para las noches de galas bailables por esos años en nuestra ciudad.

En una nota editada en nuestras páginas en 1981, Alfredo Legües Cárdenas, quien fue boxeador en los años ‘20 y con gran experiencia posterior como árbitro, juez y entrenador de pugilistas, señalaba que para él la época anterior a los ‘50 fue muy superior.

“Siempre se dice que todo tiempo pasado es mejor y en el caso del boxeo puedo asegurarlo, fue muy, pero muy superior al de los ‘50 y ‘80. En realidad eran otros tiempos”.

“Conocí a Jack Palmer, quien llegó a Punta Arenas como campeón de Europa. Eran los tiempos de Morrison y Boric, entre otros, pero sin pensarlo mucho yo coloco en primer lugar a Juan Stipicic, un medio pesado que se aburrió de ganar peleas y que honestamente fue lo mejor que hemos tenido en el boxeo”, indicaba Alfredo Legües quien fue técnico del pugilista.

En un plano similar, pero en un escalón más abajo, situaba a Antonio Maichil, de quien también fue su entrenador, Abdón “Pellino” Barrientos y Héctor Talma.

GRAN CAMPEON

“Stipicic fue campeón chileno en 1932 y recuerdo que por esos años lo mandaron a Inglaterra para estudiar clasificación de lanas, pero aprendió poco porque se dedicó a boxear que era lo que le gustaba”.

“En el caso de Maichil también fue un gran campeón y brilló en medio de grandes estrellas como Alberti, José Crespo, el ‘Chilote’ Díaz, el ‘Ñato’ Riquelme, grandes figuras de esa época”.

“Recuerdo justamente un combate entre el ‘Ñato’ Riquelme y José Crespo a veinte rounds de tres por uno. Cómo se dieron esos diablos. Al final ganó por puntos en fallo dividido Crespo, pero no olvido que fueron veinte rounds de meta y ponga”.

También Legües se recordaba de Italo Caorsi, quien era dirigido por el doctor Ferrada y que la Academia de Boxeo era presidida por Arturo Jacobs y cuando también Stipicic perdió por puntos en Santiago la disputa del título nacional con Cicarelli.

DIRIGENTES

Salieron al tapete destacados dirigentes de esos tiempos como Carlos Botti, el general Ramón Cañas Montalva, Alejandro Lehman o el mayor Montealegre.

Alfredo Legües también tuvo palabras para la llegada de José Peric al boxeo regional, “recuerdo las incursiones de Peric en 1945 por Punta Arenas trayendo delegaciones de boxeadores desde Puerto Montt y entre tantos viajes se radicó definitivamente en nuestra ciudad”.

“El entusiasmo y cariño que Peric profesaba por el boxeo era gigante. Fue presidente del Caupolicán Boxing Club, también de la Asociación de Boxeo y de ahí pasó a la Confederación Deportiva de Magallanes”.

“Antes había mejores boxeadores, sencillamente. En esos tiempos los pugilistas eran más íntegros, se entregaban más a la profesión cuando brillaban en el (cine) ‘Politeama’, o en el ‘Rómulo Correa’, en el ‘Armonía’ o en el ‘Cosmopolita’”.

DIFICIL PANORAMA

“El boxeo no se terminará nunca. Habrá como siempre buenos y malos boxeadores. Aparecerá de vez en cuando un valor que hará abrigar esperanzas, pero que en la mayoría de los casos se diluye con el tiempo. Para mí todo tiempo pasado fue mejor y la prueba está en que en mis años mozos había mejores boxeadores”, comentaba Legües, quien estuvo por mucho tiempo vinculado al boxeo regional.

“Ya no aparece un Juan Stipicic ni un Antonio Maichil. Las figuras de Héctor Talma y ‘Pellino’ Barrientos se agrandan cada vez más, porque fueron valores que no han tenido émulos en el ring y seguramente pasarán varias generaciones hasta que se planten en el cuadrilátero figuras con luces propias”.

“Cuesta y eso es lo difícil. No todos los días aparecen boxeadores como ellos. Noqueadores de fuste, púgiles de técnica depurada, gladiadores que llenaban las graderías de bote en bote, protagonistas de combates en donde el público, de pie y con los brazos en alto, vibraba como una sola pieza. El tiempo será mudo testigo de mis palabras…”.

Y no dejaba de tener razón Alfredo Legües quien, casi cuarenta años atrás, pronosticaba -casi sin errores y quizás sin proponérselo- lo que se venía para el boxeo que hace ya un buen tiempo no nos presenta espectáculos como los que se disfrutaban antaño.