Necrológicas

El plan de la gimnasia artística para “ganar tiempo”

Por La Prensa Austral sábado 25 de abril del 2020

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El club Deportivo Gimnástico Punta Arenas, como ha ocurrido en todo orden deportivo y social, ha tenido que adaptarse a la realidad impuesta por la crisis del Covid-19.
Es por eso que, apenas se suspendieron las actividades a mediados de marzo, desarrolló un sistema de trabajo apelando a las plataformas virtuales con la finalidad de que los gimnastas -alrededor de 90, en su gran mayoría niñas entre 4 y 18 años- puedan continuar ejercitándose.
Pamela Altamirano, directora y fundadora del Degipa, trabaja codo a codo junto a las profesoras Ana María Vargas, Romina Cárdenas, Angélica Vera y Elaine Palacios, al tiempo que el directorio encabezado por Mauricio Alvial coordina la parte administrativa del club.
POR GRUPOS
Hasta antes de la pandemia, Degipa venía desarrollando el grueso de sus actividades en el gimnasio de la parroquia Cristo Obrero y ocasionalmente en la sala de uso múltiple del IND (lunes y miércoles) con un funcionamiento de grupos, partiendo por el denominado “selectivo plus”, con las niñas que tienen un nivel más alto. “Son ocho o nueve y estaban entrenando de lunes a sábado, dos horas por día en la semana y tres horas el sábado por la mañana”, explica Pamela.
En tanto, el grupo “selectivo”, que concentra mayor cantidad de gimnastas y también apunta al plano competitivo, trabajaba nueve horas distribuidas en cuatro días a la semana.
El club también tiene tres grupos de iniciación: el “A” con siete horas de entrenamiento que estaban repartidas en tres días, el “B” con seis horas en tres jornadas y el “C” cuatro horas en dos días.
Finalmente, el grupo formativo, que reúne a gimnastas de 4 a 6 años y contempla una labor de psicomotricidad orientada a la gimnasia, entrenaba durante tres horas y media por semana.
“Para cada grupo hay una entrenadora. Es un trabajo que veníamos haciendo bien. Con el estallido social paramos una semana o dos, pero como estábamos entrenando en un sector más alejado (Cristo Obrero) las prácticas se normalizaron”, explica la directora del Degipa.
CORONAVIRUS
Con la pandemia ya en curso, “el primer objetivo nuestro pasó a ser ayudar a los niños y sus respectivas familias, porque somos un club que data desde el 2002 y tenemos un compromiso en ese sentido”.
El desafío era continuar “funcionando” aunque sea así, entre comillas, porque -explica Pamela- “pensábamos ‘qué van a hacer las niñas en sus casas durante este tiempo’… Es que, si bien para algunas esto es como un ‘hobby’, para otras es parte de su vida”.
Además, continúa la profesora, “de alguna manera teníamos que seguir percibiendo ciertos ingresos porque tenemos un compromiso con la parroquia Cristo Obrero por el arriendo del gimnasio y con los entrenadores”.
“Incluso, apoyamos un proyecto que estaba casi listo para presentarlo y ser aprobado. Se trata de un polideportivo, por mucha plata. Lo estaba generando el Patagonia Sporting Club de tenis e iba a ser en los terrenos del Fiscal”, agrega sobre un tema por ahora inconcluso debido a la contingencia.
NUEVO ESCENARIO
Pamela comenta que, ante la nueva realidad impuesta por la crisis sanitaria, decidieron enfrentar la situación. “Cuando nos mandaron para la casa por la pandemia, estuvimos una semana sin hacer nada y luego conversamos que era importante mantener a los niños en buen estado psicológico y emocional. Y eso lo aporta la gimnasia”.
“Entonces propusimos a los papás que les den una suerte de espacio físico en casa, con algunas cosas que les pedimos, algo blando, desocupar una pared… Y apelando a diversas plataformas virtuales hacemos actividades de lunes a viernes con todos los grupos, dos de forma simultánea, salvo los miércoles que se conectan tres grupos”, complementa la profesora.
SIN IMPLEMENTOS
Básicamente, se busca mantener en actividad a cada gimnasta, pese a no contar con los implementos tradicionales de gimnasio. “Empezamos primero con videos para que trabajen en la casa, una especie de instructivos. Los aparatos de todas maneras se pueden trabajar en suelo; se necesita el aparato para consolidar el ejercicio, pero en la casa puedes reforzar por partes. En la barra o mesa de salto igual haces una invertida, entonces hay muchas posiciones que se repiten desde el suelo a los aparatos”.
“Los movimientos se aprenden en el suelo y después se consolidan arriba, entonces apostamos a eso. La idea es que las niñas entiendan que, aunque sea en el piso, están trabajando para que se arme la estructura del ejercicio. Nosotros vamos viendo lo que hacen por pantalla y corregimos. Hemos optado por este sistema porque, además, las motivamos harto en la parte psicológica”, fundamenta Pamela.
“Lo otro -enfatiza- es que dentro de los objetivos está el que las niñas mantengan su condición física para que cuando esto se reanude puedan seguir trabajando como lo venían haciendo. Lógico, no será con la normalidad de siempre, pero queremos que no pierdan la condición física”.
EL RETORNO
La profesora prefiere no hablar de plazos para el retorno a la actividad, que a todas luces será de una forma relativamente normal. “Vamos a esperar de acuerdo a cómo se vaya dando el tema de la vuelta a clases (presenciales). No hemos conversado, es prematuro proyectarse en el retorno a todo, pero al menos lo bueno es que somos un deporte individual que sería más fácil de implementar, aunque habría que adecuar varias cosas, limitar el número de niños, habilitar medidas sanitarias y en paralelo trabajar con clases ‘on line’. Tiene que ser una propuesta respaldada por el gobierno en cuanto a la seguridad, para que los papás tengan la confianza de mandar a las niñas. No podemos arriesgar nada”, finaliza Pamela Altamirano.