Necrológicas

Perro agresor jugaba a diario con los niños y había sido “adoptado” hace una semana

Por La Prensa Austral sábado 19 de septiembre del 2020

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Labrador Golden no tenía identificación ni dueño.

Fueron los gritos de la niña de 9 años los que alertaron a los vecinos de que algo estaba ocurriendo al interior de la propiedad. En cosa de segundos la desesperación de la madre evitó que el desenlace fuera mucho peor. En ese momento la pequeña atacada por el Labrador Golden sufría una grave herida en uno de sus brazos, mientras la mujer era mordida en ambas manos. Al interior de la vivienda, como testigo silencioso un niño de cinco años que no alcanzó a salir, de lo contrario…

Aquel fue el relato de los familiares de la pequeña que fue víctima de un violento ataque por parte de un perro que, como aclaran los vecinos, no era propiedad de la familia afectada.

Los padres de la menor son funcionarios de Gendarmería.

El animal había llegado hace algunos días hasta el sector y se había ganado la simpatía de los vecinos, muy en especial de los más chicos que, a diario, jugaban con él y se preocupaban de alimentarlo, al punto -agregan- que hasta le habían construido una casita.

Ayer, mientras madre e hija permanecían en el Hospital Clínico donde han sido atendidas por las graves heridas, los familiares recordaron lo vivido la tarde del jueves en el sector surponiente de Punta Arenas.

Para ellos fue una pesadilla, que también involucró como víctimas a dos funcionarios del Samu, uno de ellos el enfermero y concejal Arturo Díaz. “No entendemos qué pasó. Sólo se escuchó a la niña gritar. El perro no quería soltarla. Fue ahí cuando salió la mamá y también fue atacada, pero como pudieron lograron entrar a la casa”, narró el padre. La pequeña había sufrido una grave mordedura en un brazo, lesiones en el rostro y la pérdida de una pieza dental. Su madre, en tanto, tenía heridas profundas en ambas manos.

En cosa de minutos llegó hasta el sector una unidad del Samu. “Apenas se bajaron el perro los atacó. Díaz alcanzó a cubrir su rostro y el animal se le tiró al brazo”, agregan. Luego sin poder ingresar a la vivienda para prestar los auxilios correspondientes y con el perro totalmente fuera de control, aseguran que la única alternativa del momento era matar al animal. Y así ocurrió, cuando el funcionario de Gendarmería padre de la niña lo sacrificó de un tiro.

Ayer, en tanto, en el centro asistencial se había manejado la posibilidad de un injerto de piel a la menor. Sin embargo, se optó por esperar la cicatrización y una evolución positiva.