Necrológicas
  • Rosa Elena Sánchez Hernández
  • Marcela Coñocar

Nadadora Bárbara Hernández relató cómo es cruzar el canal Beagle estando lesionada

Por Cristian Saralegui martes 3 de marzo del 2020

Compartir esta noticia
Visitas

La denominada “Sirena de hielo”, apodo que se ganó por ser campeona mundial de natación en aguas gélidas, prometió volver a la región en agosto y expresó su voluntad de realizar una travesía en la Antártica.

Fue una de las principales noticias deportivas de este lunes 2 de marzo. La nadadora Bárbara Hernández Huerta cumplió una de sus metas fundamentales: cruzar el canal Beagle. Lo inédito fue que se convirtió en la primera mujer en cumplir este desafío, en una distancia casi imposible de cumplir, ya que desde su salida en Almanza, Tierra del Fuego del lado argentino, recorrió 9,4 kilómetros para llegar hasta Puerto Williams.

La deportista llegó ayer al mediodía a Punta Arenas. Antes de ser recibida por el intendente José Fernández, relató a La Prensa Austral algunos detalles de su hazaña. Lo primero que llamó la atención fue su cojera, lesión que se produjo apenas ingresó al agua y que le dio un ingrediente más emotivo a su prueba.

“Tuve un esguince, que puede ser una fisura. Cuando entré al agua, centré en un lugar muy bajo, entonces me enterré una piedra muy grande en la planta del pie, y nadé así las dos horas. Salí feliz del agua, contenta por haber podido llegar, y tres horas después no podía mover el pie”, partió relatando.

Este desafío estaba en la mente de Bárbara Hernández desde hace mucho tiempo. “El cruce al Beagle lo venía pensando hace muchos años, de hecho hace diez años crucé el estrecho de Magallanes, en el sector de Punta Delgada, y desde ahí lo tenía visto, con las hazañas del ‘Tiburón’ Contreras, tenía muchas ganas de nadar ahí. Seguí mi trayectoria en aguas abiertas, cada vez más congeladas, en glaciares y comencé a competir afuera, en Rusia, fui y aún soy, campeona del mundo y seguía la idea. Hace cuatro años, hablamos con Jorge Barbero, de Explora Navarino, que me dijo que muchos argentinos estaban planeando un cruce ahí y que si acaso me animaba. Obviamente dije que sí y empezamos a coordinar con él, y desde noviembre del año pasado pedimos los permisos. Cuento con mucho apoyo de Patagonia Chile, soy embajadora de Patagonia como deportista extrema a nivel mundial, entonces teníamos más allanado el piso con las autoridades y propusimos un cruce inédito de más de 9 kilómetros a nado, en línea recta son siete, que pudimos realizar en dos horas. Es un cruce muy importante a nivel internacional, porque los cruces previos fueron de sólo de una milla, 1.600 metros, que es mucha la diferencia; y con agua a 7,8 grados. Es un sueño haber podido nadar ahí y contar con el apoyo de toda la comunidad de Puerto Williams”.

Hipotermia constante

Sin embargo, su trayectoria y sobre todo su fortaleza mental, le dieron la base para cumplir este sueño. “He nadado en aguas cero grados e incluso -1, pero la diferencia es la permanencia en el agua. Puedo nadar una milla a cero grado en 23 minutos, pero nadar dos horas en agua a 7 grados es una hipotermia constante, es una sensación bien loca, porque uno se va congelando de adentro, el estómago, el corazón, el pecho, se siente muy frío, entonces es un cruce muy de cabeza. Más que el desgaste físico, porque nadé el canal de la Mancha en 12 horas en agosto del año pasado -soy la primera chilena en lograrlo- más que las horas, es el frío”.

Asimismo, Hernández mencionó que, a diferencia de otras nadadoras, “es que es un cruce sin traje de neoprén, sin grasa y sin lanolina; es un cruce a piel descubierta, sólo con traje de baño”.

Bárbara descansará un par de días en Puerto Natales, antes de continuar con su planificación, que contempla, a fines de marzo, una prueba en Rusia. “Es en Petrozavodsk, es cerca de San Petersburgo, es un lago congelado gigante, en que nadamos en aguas cero grado, en distintas distancias, pero más cortas, de hasta 200 metros”, indicó la nadadora de 34 años, de los cuales la mitad la han tenido compitiendo en aguas abiertas.

Además, es la primera chilena y sudamericana en emprender el desafío del Ocean Seven, que son siete maratones alrededor del mundo, de las cuales ha cumplido tres: estrecho de Gibraltar, canal de Catalina y canal de La Mancha, restándole los cruces del canal del Norte entre Irlanda y Escocia; canal de Molokai, en Hawai, el canal de Subaru en Japón y el estrecho de Cook, en Nueva Zelanda. Pero también, espera este año o el próximo, nadar una milla en la Antártica y establecer una nueva distancia que sea reconocida a nivel internacional, y también, el Cabo de Hornos, para lo cual ya cuenta con el respaldo de la Armada.

Más allá de lo deportivo, un hecho que emocionó a la nadadora fue que en la orilla, junto a la comunidad, esperaba su llegada Cristina Calderón, la descendiente yagán. “Nunca lo imaginé, sabía que vivía ahí, me daba pudor ir a molestarla, pero que haya ido al cruce a mi llegada, me llenó los ojos de lágrimas. Hablamos dos minutos, le entregué la gorra con la que crucé, es un amor y un orgullo haber podido conocerla, por lo que significa”, destacó.

Finalmente, Bárbara Hernández espera, con su ejemplo, motivar especialmente a las mujeres “a persistir, a buscar sueños”. Es por eso que “espero volver en agosto a Puerto Williams a nadar una milla en hielo, en aguas más frías, pasar a las escuelas a hacer charlas y estar con la gente. Tenemos también un evento grande, los 500 años del Estrecho, en el que estamos trabajando con Marca Chile para hacer algo, no sé si nadar completo nuevamente el Estrecho o hacer algo con nadadores internacionales. Me hace muy feliz ir a los colegios y clubes deportivos, he hecho charlas en el Sename. Mi mensaje es cómo la perseverancia termina haciendo una acción, como darle sentido a lo que hacemos, y que se transforma en un propósito. Es aplicable a distintas áreas”.